MI PROPIA DECISIÓN

 

A veces algo te hace click en la cabeza, y las piezas de un inexistente puzzle por fin encajan.

 

 

 

Habría sido un insípido Domingo más, pero no fue así.

Me desperté bastante temprano pero decidí quedarme en la cama, los Domingos están diseñados para la desidia, y yo no tenía ninguna intención de luchar contra ella.

Mi teléfono comenzó a vibrar, era Trevor, el primer hombre con el que estuve al llegar a Londres.

Iba a pasar por la ciudad esa semana por temas de trabajo, y quería verme.

Hum…

¿Porqué dejé de quedar con éste chico? Hasta donde la mente me alcanzaba a recordar lo habíamos pasado bien juntos, era inteligente y me hacía reír.

Después de un rato intercambiando Whatsapps, el tono de la conversación cambió.

 

-He visto tu Instagram, en la foto de la ducha, ¿Lo que tienes en la boca es semen?

Se me encogió el estómago de repente y en seguida contesté.

– ¿Te estás burlando de mi? Por supuesto que no lo es, es pasta dental.

– Pues parece semen.

– Oh, gracias por la información, pero creo recordar como es el semen.

– La gente va a pensar que lo es.

– Mira Trevor, no tengo el menor interés en lo que la gente pueda o no pensar, el arte tiene libre interpretación, no obstante no entiendo la necesidad de sexualizarlo todo.

– ¿Arte? ¿Eso te parece arte? ¿Entonces si yo ahora te mando una foto de mi inodoro, también lo considerarías arte?

– El arte es un concepto abstracto, y por ende nadie está capacitado para decidir que es arte o que no lo es. Yo mediante lo que escribo y mediante la fotografía, me expreso libremente, y eso, también es una forma artística.

– Pues a mi no me gustaría que mi chica subiera fotos así.

– Lamento decirte, que yo soy mi propia chica, y ejerzo y ejerceré mi libertad hasta que me muera.

– Dime una cosa, ¿Qué opinas del aborto?

– ¿Qué opinas tú sobre Siria?

– Opino que son un montón de gente loca corriendo de un lado para otro.

 

El móvil se me cayó al suelo, me incorporé de un salto, me latían las sienes, y me costaba respirar, no podía creer lo que mis ojos estaban leyendo.

 

¿Como dices? ¿Denominas a las víctimas de una guerra como gente loca? ¿Estás loco o eres gilipollas!

– Yo a ti no te he insultado, y además mi pregunta no tiene nada que ver con la política.

– Opino que cada mujer es libre de decidir sobre su cuerpo, sin tener que recurrir a la aprobación de nadie. Opino que debería ser legal y gratis, y apoyo y respeto a todas y cada una de las mujeres que desean ser madres al igual que a las que eligen no serlo.

– Pues lo siento pero creo que no podemos vernos más. Ese es uno de mis principios y no tiene sentido continuar viendo a una persona que opina algo tan terrible.

 

 

Me quedé en la cama mirando al techo. Os mentiría si os dijera que es la primera vez que me sucede algo así. De un tiempo a ésta parte parece que se ha puesto de moda rechazarme, y el rechazo en sí, no es lo peor, lo peor, son las razones. A veces demasiado intensa, a veces impongo y asusto, a veces demasiado sincera en cuanto al sexo, demasiado liberal.

¿Qué hombre querría sentarme a la mesa de sus amigos que recién acaban de tener un bebé?

¿Qué podría aportar a una conversación sobre maternidad y recetas de thermomix? ¿Cum shots y bukakes?

Y si fuera semen lo de la foto, ¿Que pasa? Soy peor persona que los demás, carezco de los requisitos requeridos para ser una ciudadana ejemplar?

Se me dio por pensar en Amarna Miller, o en Valerie Tasso, ambas trabajadoras sexuales, en la actualidad una, en su momento otra. ¿Qué no habrán tenido que escuchar esas mujeres, sobre su vida, sus principios, su futuro o la tan mentada moral?

¿Y si llegas a tener un hijo, no te da miedo lo que pueda pensar o le puedan decir? Seguro que estarán hartas de escuchar.

Esa es la más repugnante.

¿Qué diferencia hay entre una puta y un banquero? ¿O entre una doctora y una mecánico? ¿Y entre una trabajadora del hogar y un profesor? La respuesta es simple, no hay ninguna.

El juzgar y la crítica. Recuerdo con claridad una noche en la que salí con mi primer novio, yo tenía diecinueve años recién cumplidos, y él me sacaba unos cuántos.

Bebimos unas copas y empezamos a hablar de sexo, yo le dije muy tranquila y con toda sinceridad, que algún día me gustaría acostarme con una mujer, que hasta la fecha no me había atraído sexualmente ninguna, pero que sabía que algún día así sería. Le dije también que me encantaría tener sexo con varias personas a la vez. Su expresión cambió radicalmente y me dijo que no se esperaba que fuera una chica ¨así¨.

Durante la noche le pregunté dos cosas, si se drogaba, y si alguna vez había estado con una prostituta. Se ofendió muchísimo, y me dijo muy serio que no. A mi me hubiera dado igual la respuesta, pero necesitaba saberlo.

Años más tarde, y estando en casa de uno de sus amigos, el amigo relató con lujo de detalles, una noche de juerga en la que se habían ido juntos de putas y puestos hasta arriba de merca.

Yo me levanté y me fui, de la casa de su amigo, y de la relación. Había estado casi cuatro años con una persona a la que no conocía, y me había juzgado por ser honesta, sexual y libre.

 

 

 

La vida es para lucharla pero hasta la más fuerte a veces se cansa.

Me levanté y me quedé desnuda delante del espejo, antes de que me diera cuenta, mis ojos empezaron a gritar lo que mi boca no podía, mojando mis mejillas con su estela de dolor.

Cogí el móvil, me hice una foto y la subí a instagram. Recibí muchos likes y mensajes de hombres, y alguna pregunta podrida sobre la necesidad de mostrarme desnuda de alguna mujer.

Poso desnuda porque así nací, así moriré, y así me siento.

Soy mi propia decisión, y no la vuestra.

 

 

 

-Voy a raparme la cabeza, le espeté a bocajarro a Moldovan.

– Pero que dices Andre, no lo hagas, te va a quedar fatal, te vas a deprimir, y luego te voy a tener que aguantar yo. Tú no eres Cara Delevine.

– Eso es precisamente lo que quiero. Estoy harta de intentar que los demás vean que soy bonita. Yo ya soy hermosa, pero soy hermosa por mi libertad, porque tengo capacidad de decisión y la ejerzo. Porque puedo pensar y expresar lo que pienso. Porque amo, me río, lucho, me equivoco, caigo y aprendo.

¿Porque tenemos asimilado que para que una mujer sea guapa tiene que tener pelo largo?

¿Y si tienes vello en las axilas o en las piernas dejas de ser sexy? Para mi no es así, son cánones rancios que hay que cambiar. Quien no lo pueda entender, que se haga a un lado en mi camino, estoy harta.

 

El ocho de Marzo quedará grabado en mi memoria como un recuerdo a fuego. Se llevaría acabo una huelga mundial, las mujeres saldríamos a las calles, para ser oídas.

Mis pechos rebotaban dentro de la camiseta de strong as a woman con cada traqueteo de la línea Picadilly. Había una concentración en Russell Square, y yo no recordaba sentirme tan emocionada y eufórica en mucho tiempo.

Al salir por fin de la estación, cientos de mujeres llenaban las calles, con sus banderas y pancartas. El ambiente era festivo y alegre. Todas nos sonreíamos con camaradería. Decenas de colectivos llegaban de diferentes puntos de la ciudad. Trabajadoras sexuales, mujeres musulmanas feministas, estudiantes, ancianas, madres, mujeres queer, mujeres trans. Todas mujeres, todas con el mismo brillo en los ojos, riendo, bailando,  y gritándole al mundo, que somos la mitad de éste, que estamos unidas y que no permitiremos que nos asesinen, que nos violen, que nos infravaloren, que nos paguen menos, que nos acosen, que decidan sobre nuestro cuerpo, sobre nuestras vidas.

Nunca han faltado los motivos.

 

Yo levantaba mi puño al aire y gritaba los mismos cánticos de mis compañeras. La emoción era palpable. Cada discurso era más sentido que el anterior.

No recuerdo la cantidad de fotos que me hicieron para trabajos universitarios y revistas feministas.

Me uní a la protesta de las mujeres Polacas a favor del aborto, y me hice amiga de una chica alemana, que cuando nos despedimos me dio un abrazo largo y dulce, y sentí el calor en mis huesos, en mi espina dorsal.

Me subí al vagón bajo su atenta mirada, ya dentro levanté de nuevo el puño y ella imitó mi gesto con una sonrisa ancha

 

 

 

A veces algo te hace click en la cabeza, y las piezas de un inexistente puzzle por fin encajan…

 

28685284_2039660586048180_2961040442017185792_o

28660550_2039660319381540_3127580899885973504_o28661195_2039660519381520_3465989628064956416_o28796177_2039660286048210_2860616298386161664_o

Advertisements

One thought on “MI PROPIA DECISIÓN

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s